EL SUEÑO DE UN INMIGRANTE.
POR MARCO A. URESTI,Th,B. Un día como cualquier otro, quizás soleado, quizás lluvioso, quizás simplemente un día típico de la tierra que nos vio nacer, decidimos con un nudo en la garganta y con un corazón entristecido que era el momento preciso para partir a una nueva tierra. Quizás fue un sueño que día con día dominaba nuestro dormir, quizás fue el momento justo después de un suceso inusitado que nos obligó a tomar tan dura y triste decisión, el caso es que valientemente decidimos que el futuro de nuestras vidas dependía del inmigrar a esta gran tierra: Los Estados Unidos. Dejamos atrás a nuestros seres queridos para cruzar ríos, quizás mares, pero claramente te digo hermano, ni toda el agua de ellos por junto podrían ser más grandes que los caudales de lágrimas de nuestros padres y hermanos al vernos partir. Muchos de nosotros emprendimos el viaje solamente acompañados de las oraciones de nuestros padres y los pensamientos de nuestros hermanos, quizás sin dinero y probablemente sin ...