BIENVENIDOS Y BENDECIDOS EN NOMBRE DE DIOS SEAN TODO/AS

Recuerden que "para los hombres y mujeres de fe, lo bueno de esto es lo malo que se está poniendo el mundo". Le desafío a "pensar en grande, a creer en grande, a hablar en grande, a hacer cosas grandes, pues tenemos al único Dios grande"

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Miami, Florida, United States
El Dr. Ramón Murray (Teólogo, Filosofo, y Educador) nació en la Republica Dominicana el 23 de febrero de 1959. Adquirió su bachillerato en medios masivos de comunicación mención Artes Cinematográficas y Producción de Televisión en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En el Faith Theological Seminary & Christian College en Tampa, Florida obtuvo su Maestría en Teología, Doctorado en Educación y Mass Comunicación, y su Doctorado en Filosofía y Consejería Pastoral y Familiar.Tambien tiene un doctorado en Teologia. Actualmente el Dr. Murray es el Presidente/ Fundador del Ministerio Misionero de Enseñanzas Bíblicas “Ancla de Salvación Internacional” en Miami, Florida donde pastorea una Iglesia. Al mismo tiempo se desempeña como Decano y profesor del Faith Theological Seminary, para el área hispana en Miami, Florida. Además es autor de los libros Manual Practico para el Ministerio Juvenil y Tu Martillo y Yo Clavo Nueva Teologia del Pensamiento Postneopentecostal. Creados Para Vencer, Como Llegar a Las Grandes Ligas

viernes, 9 de marzo de 2018

MISIONOLOGÍA, Ventana 10/40



 MISIONOLOGÍA es la ciencia de la misión; es decir, el estudio de las acciones salvíficas del Dios Trino, por las cuales él actúa directamente o indirectamente a través de sus siervos en todo el mundo a fin de establecer su reino y su justicia.
Las tres subdivisiones del pensamiento son las siguientes:
  1.  La naturaleza de la misión universal de Dios en el mundo (missio Dei)
  2. La misión del pueblo de Dios, la iglesia universal de Jesucristo, en el cumplimiento de la gran comisión (missio ecclesiae).
    1. El llamamiento, preparación y envío de misioneros (el apostolado) en fiel obediencia al mandato de Cristo de hacer discípulos de todos los pueblos (ta ethne), especialmente en el contexto de la comunicación trans-cultural del evangelio.
    2. La teología y estrategia de la evangelización, discipulado, establecimiento de iglesias y capacitación para líderes, en el contexto en el cual la evangelización y la acción social, aunque distintos el uno del otro, están relacionadas íntegramente con el evangelio por palabras y hechos.
    3. El estudio y la aplicación de los métodos más productivos por las cuales se podría cumplir con la gran comisión en un contexto específico.  Dicho estudio utiliza las Ciencias Sociales (especialmente la antropología, sociología, sicología, e historia) y otras disciplinas.  También examina los principios y prácticas misioneras con una perspectiva histórica.  Finalmente, provee un análisis crítico de los esfuerzos misioneros de las iglesias nacionales y del papel de las organizaciones para-eclesiásticas.
  3.  Las acciones humanitarias (missio hominum) que están dirigidas hacia el bien común, el bienestar social, el respeto por los derechos humanos, liberación de la opresión, la justicia social, la reconciliación y la paz reflejan la imagen del Creador dentro de la humanidad en general.  También demuestran las señales del reino de Dios en el pueblo redimido al cumplir con el gran mandamiento: “Amar a tu prójimo como a ti mismo”.  (Ver el artículo 5 del PACTO DE LAUSANA, “la Responsabilidad Social”;  y el informe de Grand Rapids, “El Evangelismo y la Responsabilidad Social”, ENSAYOS OCASIONALES DE LAUSANA, números 3 y 21 respectivamente.)

MISIONOLOGÍA

Etimológicamente M. viene a significar «tratado o ciencia de la misión». El término está compuesto del sustantivo latino missio y del nombre griego logos. En un principio hubo algunas dicusiones entre los misionólogos en torno al vocablo estilísticamente correcto: ¿debía decirse misiología o misionología? De hecho se emplean ambos. El segundo preferentemente en Italia y España; el priméro en los países de lengua francesa, inglesa y portuguesa. En lengua alemana se emplea la voz Missionswissenschaft (ciencia de las misiones).
      Las definiciones reales de la M. son muy diversas, según la escuela a que pertenezca el autor que la formula. Podemos acoger aquí la de un conocido misionólogo español, Pío Mondreganes: «Es la ciencia que estudia razonada y sistemáticamente la actividad expansiva de la Iglesia Católica en sus fundamentos, origen, desarrollo, leyes, finalidad, medios y métodos» (Manual de Misionología, 2 ed., Madrid 1947, 10-11).
      1. Historia y desarrollo. Aunque el tema de la misión de la Iglesia y de las diversas actividades a través de las cuales esa misión se cumple y realiza entre los pueblos paganos, así como los problemas teológicos conexos (necesidad de la fe y del bautismo, salvación de los paganos, nacimiento y desarrollo de la Iglesia local, valor y sentido de la religión natural y de las religiones históricas no cristianas, etc.), han sido desde muy antiguo objeto de la reflexión y estudio teológicos, la M., como disciplina particular, es relativamente reciente: proviene de la segunda mitad del s. XIX.

      Sus orígenes son protestantes. El hecho es significativo y merece ser comentado. La Iglesia católica ha tenido siempre conciencia clara de su misión universal, y, por tanto, de la obligación que le incumbe de dirigirse a todos los pueblos; de ahí que la praxis misionera se desarrollara ampliamente sin necesidad de que la ciencia teológica se detuviera a fundamentarla y explicarla (v. MISIONES II). En el mundo protestante no sucedía lo mismo. Las afirmaciones luterano-calvinista sobre la inexistencia del libre arbitrio y sobre la predestinación,' conducían no a una expansión apostólica sino a un particularismo religioso, de ahí que cuando los protestantes iniciaron la acción misionera, sintieran pronto la urgencia de justificar y fundamentar esa actividad.

      El pionero de la M. fue Gustav Warneck, que fijó de manera prácticamente definitiva la M. protestante en su gran obra en cinco volúmenes, Evangelische Missionslehre. Había nacido en Naumburg de Sajonia en 1834, estudiado Teología en Halle, donde recibió el influjo del pietismo (v.) de su época. Después de unos años de docencia en Barmen,en los que explicó materias misionológicas, se encargó de una parroquia en Rotenschirmbach, que regentó durante 22 años, y donde publicó la mayor parte de sus estudios. En 1896 se retiró, y comenzó a enseñar M. en Halle, hasta 1908. M. el 26 sept. 1910. Puede decirse con razón que él es el padre de la M. moderna. En él se inspirarán los siguientes autores protestantes (y los primeros católicos también), que siguieron profundizando en esta materia. Por misión cristiana entendía el conjunto de actividades del Cristianismo que tiende a implantar la Iglesia y organizarla entre los no cristianos. 

Se la llama Misión -decía- porque se basa en una orden de envío de Cristo, jefe de la Iglesia; porque se realiza por unos enviados o misioneros; porque alcanza su fin último cuando ya no son estos misioneros necesarios. El fin de las Misiones consiste, según Warneck, en extender el cristianismo entre los no cristianos, esto es, implantar la Iglesia cristiana en el mundo entero, implantación que no puede hacerse por el simple anuncio accidental y esporádico a algunos individuos, de las verdades cristianas de la salvación, sino que exige todo un organismo ordenado a la fundación, mantenimiento y organización de una comunidad cristiana de la Iglesia, enraizada en el mismo pueblo. Pero si éste es el fin general de la misión, su fin próximo es para Warneck la conversión y salvación de los individuos reunidos en pequeñas comunidades de creyentes. El trabajo misionero no termina hasta tanto no haya llegado a la formación de una Iglesia, que puede transformar toda la vida de un pueblo.

      La línea marcada por Warneck la siguieron todos sus sucesores protestantes. En 1902 aparece el primer estudio de introducción misionera debido al misionero W. Bornemann, Einführung in die evangelische Missionskunde im Anschluss an die Basler Mission. Estudia la naturaleza de esta nueva disciplina, que cataloga como verdadera ciencia, con un campo de investigación bien determinado. Comprende todo lo que en el conjunto misional cristiano puede prestarse a una elaboración científica, tanto en su desarrollo pasado (historia misional), como en su estado actual (estadística y geografía), y en su doctrina fundamental y práctica (doctrina o teoría misional). Después de Warneck y Bornemann, siguió una pléyade de misionólogos protestantes, luteranos, reformados y anglicanos. Citamos los más importantes: J. Richter, C. Mirbt, M. Schlunk, H. Frick, J. Warneck, Br. Gutmann, H. W. Schomerus; y entre los contemporáneos: K. S. Latourette, que es sobre todo historiador, W. C. Lamott, L. Newbigin, Mc Connell, Andersen, etc.

      La M. católica tuvo como iniciador al Oblato de María Inmaculada, P. Robert Streit, y al profesor de la Univ. de Münster y sacerdote del clero secular, Dr. Josefh Schmidlin. Cronológicamente comenzó antes Streit, pero sustancialmente la M. católica debe más al Dr. Schmidlin. De 1905 a 1910 fue el P. Streit director de la revista «María Immaculata», y en ella comenzó publicando sus primeros artículos sobre la necesidad de sistematizar un cuerpo de doctrina misional. Así las cosas, en 1909 se reunió en Breslau el Congreso ordinario de los católicos alemanes, bajo la presencia del Príncipe Luis von Lówestein durante el cual se habló en varias ocasiones de temas misionales. Von Lbwestein se puso al habla con Streit, y decidieron el nombramiento de una comisión especial para estudiar los temas misionológicos. Esa comisión se reunió por primera vez en Berlín el 22 en. 1910, bajo la presidencia del mismo von Lówestein y de Streit. Se redactó una memoria que fue enviada a todos los obispos alemanes y superiores religiosos, y a todos los profesores católicos y directores de Seminarios.

 En ella se exponía por primera vez un proyecto sobre cómo podría desarrollarse la M. católica, tanto en el campo jurídico doctrinal, como en el histórico. En una segunda sesión de la mencionada comisión, en Augsburgo el 24 ag. 1910, intervino ya directamente J. Schmidlin, que abogaba por la fundación de una revista científica misional. Nació así la Zeitschrif t f ür Missionswissenschaf t, publicada ya al año siguiente, y de la que fue Schmidlin director casi hasta su muerte, al estallar la II Guerra mundial. En su cátedra de Münster había explicado ya, por lo demás, en el curso 1909-10, un tratado sobre el desarrollo de las misiones católicas en las colonias alemanas. Desde 1910 se creó en la misma Universidad la primera cátedra de M. con carácter de cátedra extraordinaria, que, a partir de 1914, se convertiría en ordinaria. Así comenzaba un Instituto de M. en Münster, donde recibirían su formación los primeros misionólogos especializados católicos. El mismo Schmidlin publicó la primera Introducción católica a la M., Einführung in die Missionswissenschaft, y luego otros estudios misionológicas como la Katholische Missionslehre in Grundriss y la Katholische Missionsgeschichte. Fue de esta forma como J. Schmidlin y R. Streit, cada uno desde sus puntos de vista, contribuyeron a la formación de una M. católica tal como existe hoy, enriquecida por numerosas investigaciones de los estudiosos, confirmada sus principios doctrinales por diversos documentos pontificios y por el Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia aprobado por el Conc. Vaticano II el 7 oct. 1965.
      Los países y centros donde se ha desarrollado más la M. son, en primer lugar, Alemania, y concretamente Münster, es decir, la escuela de los continuadores de Schmidlin, entre los que cabe mencionar a Thomas Ohm y Joseph Glazik. En el mundo de habla francesa, sobresalen las escuelas de Lovaina, cuyos representantes más significativos son los jesuitas Charles y Lange; y la de París a la que cabe vincular a P. Glorieux, H. De Lubac, A. Perbal, A. M. Henry, A. Rétif. También en España la M. ha tenido importantes cultivadores, a partir del card. Benlloch. Más adelante completaremos estos breves datos históricos, al hablar de las revistas, semanas misionológicas, etc.

      2. La Misionología en cuanto ciencia. Una primera cuestión que suele plantearse es si la disciplina a la que llamamos M. reúne las condiciones necesarias para que se le atribuya con toda propiedad el nombre de ciencia, con personalidad propia e independiente. La discusión al respecto se inicia a partir de los comienzos mismos de su historia: Streit considera la M. más bien como una agrupación de los aspectos misionales de las diversas ciencias eclesiásticas, agrupación que venía, exigida principalmente por razones prácticas y metodológicas, pero no la consideraba propiamente una ciencia. Schmidlin, por el contrario, veía en la M. una ciencia especial dentro del cuadro de las ciencias eclesiásticas, es decir, dotada de substantividad suficiente como para ser acreedora al nombre de ciencia. Entre estas dos corrientes fluctúan todavía las opiniones de los misionólogos recientes y actuales. Aunque obviamente no se le reconoce a la M. un objeto formal independiente de la Teología, son claras la amplitud y características peculiares de la materia de que se ocupa, lo que aconseja su estudio independiente de las otras ciencias eclesiásticas. Es, pues, una especialización teológica. Aceptada esta caracterización los autores se dividen en aspectos más de matiz: algunos la ven como especialización prevalentemente doctrinal (Jetté, Loffeld, Ohm), otros como especialización histórico-teológica (Seumois), y algunos como especialización pastoral (Rahner, Glazik).

      Pasando ahora al contenido y estructuración de esta ciencia así caracterizada, podemos distinguir una triple proyección, lo que termina de perfilar cuanto acaba de ser dicho y permite ver una posible vía de superación de las divergencias. La triple proyección a que nos referimos es, en efecto, la siguiente: doctrinal, jurídico-práctica o pastoral, e histórica. La parte doctrinal pertenece claramente a la Teología, ya que la misión de la Iglesia, de la que la actividad misionera deriva, es un hecho de orden sobrenatural en sus principios; y un estudio doctrinal en ellos no puede pertenecer más que a la Teología radicada en la Revelación y en la Tradición. Lo mismo podría decirse de la parte práctica, que dice relación a la existencia futura de la misión, ya que la parte práctica de la M. estriba, sobre todo, en el estudio de los métodos de realización misionera, métodos cuya concreción está determinada por diversas circunstancias concretas de tiempo y lugar; pero que en su esencia dependen ante todo, de principios que delimitan la acción, y de sus exigencias teóricas y doctrinales. La parte histórica, finalmente, tiene características propias, ya que es, como su propio nombre indica, una historia de las misiones. En una palabra, la M. doctrinal y la práctica vienen a ser como una especialización de la Teología, como la M. histórica o historia de las Misiones, lo es en cambio de la Historia Eclesiástica general.

      La ciencia de la M., para su exposición y desarrollo, puede, pues, ser dividida en cuatro grandes secciones: 1) Cuestiones introductorias y Ciencias Auxiliares, como la Etnología, Historia de las Religiones, Lingüística y Colonialística, entre otras; 2) Sección doctrinal con estas cuestiones diferenciadas: Teología bíblico-patrística de las Misiones, Teología sistemática misional, que es la disciplina más especificativa, ya que su objeto fundamental es el estudio teológico de la Misión; y Teología dogmática misionera, donde se estudian todos aquellos puntos dogmáticos que rozan con el campo misional; 3) Sección jurídico-práctica, esto es, Derecho Misional, Teología moral misionera, Teología pastoral misionera y Adaptación o Metodología misional; 4) finalmente, la Sección descriptiva que comprende la Historia de las Misiones y Misionografía o descripción de las Misiones.
      La cuestión teorética fundamental de la M. es -como acabamos de decir- la de la fundamentación y definición. teológica de la actividad misional: es, pues, con respecto a ella como se distinguen las diversas escuelas misionológicas. Como el tema ha sido expuesto ya al estudiar las Misiones (v. MISIONES I), podemos limitarnos aquí a remitir a ese artículo. Los otros temas prácticos y metodológicos son muy especializados, y exceden de las intenciones de esta Enciclopedia. Concluiremos, pues, nuestra exposición dando una visión panorámica sobre la historiografía misionera e informando sobre los principales centros, congresos y revistas misionológicas.

      3. Historiología de las Misiones. Intentamos bajo este epígrafe exponer el desarrollo de la historiografía de las M. a través de los tiempos mencionando a los autores principales. Aunque sobre la historia de las misiones se ha escrito desde antiguo, los tratados y manuales científicamente depurados son de nuestro siglo.
      De parte católica hay, en el campo de la Historia misional, una primera tentativa con el belga Arnold Mermannius, quien en 1572 publicó su Theatrum Conversionis Gentium totius Orbis. En 1611 el dominico español Alonso Fernández publica su Historia eclesiástica de nuestros tiempos, obra en la que en muchos puntos se ocupa de asuntos misioneros. Pero la primera gran historia misional se debió al jesuita flamenco Cornelio Hazard, Kerckelyke Histoire de Ghehecle Wereldt; consta de cuatro vol. de más de 400 páginas cada uno, y se publicó en flamenco, en Amberes, de 1667 a 1671, y fue muy pronto traducida al alemán. Se distingue por la amplitud de la documentación y, sobre todo, por las inquietudes etnográficas y misioneras del autor. Otro dominico, Tomás María Mamachi, en su Originum Antiquitatum Christianarum Libri XX, en cinco vol., publicados de 1749 a 1755, se ocupa también de diversos pasajes de Historia misionera.

      A mediados del s. XIX aparecen varios manuales. Patricio Wittman publica Allgemeine Geschichte der katholischen Missionen von dreizehnten fahrhundert bis auf die neuest Zeit (1846-50), en dos vol. siguiendo un método un tanto panegirista. De 1841 es otra obra suya, Die Herrlickeit der Kirche in ihren Missionen seit der Glaubenspaltung. Pueden considerarse como las primeras historias generales. de nuestros tiempos, que luego influirían las posteriores. La obra del barón de Henrion, Historia comparada de las Misiones católicas desde el siglo XIII hasta nuestros días (ed. española, publicada en Barcelona en 1863; el original francés es de 1846), es clásica en la historia de las misiones, aunque no sea una obra muy científica. E. Hahn en su Geschichte der katholischen Missionen, en cinco vol. (1857-63), aprovecha la de Henrion, pero aventajándola en cuanto a sentido crítico. Éxito semejante tuvo la obra del inglés Thomas William Marshal, Christian Missions. Their Methods and their Results, en tres vol., publicada en 1862, y traducida en seguida al alemán, italiano y francés. El autor había sido anglicano, convertido al catolicismo, lo que explica que a veces utilice un tono un tanto polémico. Contrapone en general la actividad misionera de los católicos a la de los protestantes. Bien informado, aunque falto de aparato crítico, fue tratado con aspereza por muchos protestantes de su tiempo.

      Del s. XX citamos tan sólo algunas obras. Primero la Katholische Missionsgeschichte del prof. Joseph Schmidlin, publicada a raíz de la I Guerra mundial, y traducida en tres vol. al italiano en 1927. Puede considerarse una de las tres primeras Historias misionales en plan elevado y científico. En 1932 el barón Descamps publicaba, en colaboración, su Histoire Générale comparée des Missions, en la que el valor de las colaboraciones depende del de sus autores; no se da la debida importancia a la aportación misional española. En 1936 publica otro francés, Armand Olichon, su obra Les Missions. Histoire de I'Expansion du Catholicisme dans le Monde, magníficamente presentada, en París, con abundancia de láminas y fotografías, que le dan un carácter marcado de vulgarización, pero que está bien documentada. Al año siguiente, 1937, aparecía otra historia de un español, Francisco Javier Montalbán, profesor de la materia en el escolasticado jesuita de Schangnai: la primera edición se publicó en latín, para que pudiera servir de texto a los alumnos; una segunda edición, ya castellana, muy corregida y aumentada, la preparó en 1952 el P. León Lopetegui, con aportación propia en algunos capítulos: 

Manual de Historia de las Misiones. Al final nos da muy variados y bien confeccionados índices: sistemático, geográfico, onomástico de autores y personas, y topográfico. Se fija particularmente en la actividad misionera de los jesuitas y pondera en su justo valor la acción de los Patronatos. En 1937 Paul Lessour publicaba su Histoire des Missions Catholiques,un rápido panorama de la Historia de las Misiones, con abundantes cuadros cronológicos a veces no exentos de equivocaciones.
      En colaboración también, se publica en cuatro vol. desde 1956 a 1959, la Histoire Universelle des Missions Catholiques, dirigida por Mons. Simón Delacroix, profesor del Instituto Católico de París, muy bien presentada y muy bien ilustrada con abundancia de mapas, láminas en color y fotografías. En razón de sus muchos colaboradores, no ha sido posible evitar algunas repeticiones, además hay puntos e interpretaciones discutibles y discutidas. El plan general no sigue una línea fija y determinada que abarque la historia general, sino que trata puntos muy concretos que se desarrollan bien, pero prescinde de otros. En 1957 se edita una obra que se distingue por su bibliografía, publicada en holandés por su autor A. Mulders, con el título de Missie-Geschiedenis, y traducida al alemán en 1960 con el de Missionsgeschichte. Die Ausbreitung des katholischen Glauben. Exposición breve, objetiva, clara, inteligible y sencilla, para uso de los alumnos principalmente. Nosotros mismos tenemos en prensa una gran Historia de las Misiones católicas (aunque hace referencia también a las protestantes) dentro de nuestra obra general Misionología, de la que forma sus vol. XI y XII (v. bibl.).

      Hemos de considerar además las obras de autores protestantes, que comenzaron a publicar sus historias misioneras, también desde antiguo. Fabricius publica, en Hamburgo en 1731, su Salutaris lux Evangelii toti orbi per divinam gratiam exoriens. Más que una historia propiamente dicha es un repertorio de datos y noticias, de amplia erudición, que sirven para componer luego esa historia. Del s. xix podemos citar las siguientes: la de G. Blumhardt, Versuch einer allgemeine Missionsgeschichte der Kirche Christi, publicada en 1828, en Basilea, en tres vol., y traducida al inglés en 1845. J. H. Braun, Beitráge zur Geschichte der Heidenbekehrung, 1835-41, en cuatro vol., con marcada tendencia contra las M. católicas. En 1845 y 1846 se publicó en Hamburgo, en dos vol., Geschichte der Evangelischen Mission, de Julio Wiggers. En 1850, en francés, Histoire des Missions Evangéliques d'aprés le Manuel historique et géographique des Missions de la Société de Calu,, en dos vol. de S. Descombez. Otra historia alemana es la de Ch. Kalkar, Geschichte der christlichen Mission unter den Heiden, publicada en Gütersloh en 1879 en dos vol.: no sólo trata de las misiones protestantes (v.) sino también de las católicas. El original, en danés, apareció por primera vez en 1862. El volumen dedicado a las misiones católicas se titula Geschichte der rómisch-katholischen Mission, publicado en 1867. De 1884 es la obra de Burkhadt-Grundmann, Les Missions Evangéliques depuis leur origine jusqu'á nos jours, publicada en Lausana en cuatro vol., traducción del alemán, cuya primera edición es de 1858. Una segunda es de 1876-81, arreglada por Grundmann, y por fin esta francesa, que completó algunas cosas de la anterior.

      Del s. XX podemos citar muy buenas historias protestantes de las misiones. En 1900 la de Barnes Lemuel, Two Thousand Years of Missions before Carey. La famosa de Harnack relativa a los tres primeros siglos de la Iglesia, publicada en alemán en 1902, y traducida luego a diversos idiomas, Die Mission und Ausbreitung des Christentums in den ersten drei fahrhunderten. También es importante la de Gustav Warneck, el gran sistematizador de la M. protestante, Abriss einer Geschichte der Protestantischen Missionen von der Reformation bis auf die Gegenwart mit einem Anhang über die katholischen Missionen, publicada en Berlín en 1905. Más importante es, por su extensión y rica bibliografía, la de Kenneth Scott Latourette, en siete vol., A Hístory of Christianity (Londres 1938-53) que, aunque es historia de la Iglesia en general, trata con detenimiento la actividad misionera. Del mismo autor es la obra en cinco vol., de 1959 a 1962, sobre el cristianismo en los s.XIX yXX, Christianity in a Revolution Age. A History of Christianity in the Mineteenth and Twentieth Century. La parte misional se desarrolla en los t. III y V; el tercero trata de las M. fuera de Europa, tanto protestantes como católicas, en el s. XIX; y el quinto las desarrolla en el s. XX. El alemán Julius Richter tiene buenos estudios sobre las M. luteranas o evangélicas en su obra Allgemeine Evangelische Missionsgeschichte, en cinco vol., publicada de 1922 a 1932. Y finalmente la obra en colaboración, The Progress of WorldWide Missions (Nueva York, 4 ed. 1960); y la obra de Stephen Neill A History of Christian Missions, ib. 1964.

      4. Centros de estudio, revistas y congresos. Nos limitamos a dar una panorámica general y sintética, mencionando sólo los principales.
      Centros de estudio. Hay Facultades de M. en la Univ. Gregoriana (Roma), y en la Univ. Urbaniana de Propaganda Fide (Roma). El Instituto misionológico de mayor historia y tradición es el de Münster, fundado, como dijimos, por Schmidlin; hay también institutos misionológicos en Nimega (Holanda), Lovaina (Bélgica), Friburgo (Suiza), Ottawa (Canadá) y la Univ. Católica de América (Washington).
      Revistas. En España: «Misiones Extranjeras», que se dedica fundamentalmente a recoger las conferencias de la Semana Misional de Burgos. En Alemania: «Zeitschrift für Missionswissenschaft und Religionswissenschaft». En Francia: «Parole et Mission» y «Spiritus». En Suiza: «Nene Zeitschrift für Missionswissenschaft». En Bélgica: «Rythmes du monde» y «Sglise Vívante». En Holanda: «Het Missiewerk». -En Roma: «Studia Missionalia» (publicada por la Facultad de M. de la Univ. Gregoriana) y «Euntes Docete» (publicada por la Univ. Urbaniana, pero que no es exclusivamente misionera). En el campo protestante, merece mencionarse la «Internacional Review of Missions», publicada por la Comisión de Misiones del Consejo Mundial de las Iglesias.

      Congresos misionales. El primer gran animador de los congresos misionales católicos fue J. Schmidlin. Y así el Instituto Internacional de Estudios Misionológicos, que se fundó apenas comenzada su labor, tenía entre sus primeras finalidades la organización de estos Congresos, no sólo dentro de Alemania, sino aun de carácter internacional. Así pudieron organizarse, después de la I Guerra mundial, los de Módling (Austria) en 1924, Budapest en 1925, Leitmeritz en 1926, Posen en 1927, Würzburg en 1928, Módling en 1929, Lujbiana en 1930, Friburgo en 1932, etc. Al mismo tiempo habían comenzado ya algunos otros Congresos de tipo más nacional. En Alemania comenzaron a organizarse semanas misionales a la sombra del Instituto Misional de la Univ. de Münster, organizadas cada dos o tres años. Después de la II Guerra mundial han comenzado nuevamente sin sede fija, celebrándose en Bonn, Würzburg, o Viena en colaboración con Austria. Sobresalió el de Aquisgrán de 1952, con una asistencia de unas 1.200 personas de 25 naciones distintas para el estudio de la Encíclica de Pío XII Evangelii Praecones. En Austria, se celebran además los Congresos de Módling, de que ya hemos hablado, organizados por los Padres del Verbo Divino.
      Han cobrado gran importancia las Semanas Misionalesde Lovaina, organizadas por el P. Charles desde 1922, y que por norma general vienen organizándose anualmente, con intervención de profesores, misioneros y seglares del mundo misional. En España tienen en la actualidad especial renombre las Semanas Misionales organizadas en Burgos por el Instituto de Misiones Extranjeras, que vienen celebrándose anualmente desde 1946; así como las organizadas en Bérr¡z (Vizcaya) por las Religiosas del Instituto de Mercedarias de Bérriz (v. MERCEDARIOS), iniciadas en 1952, y también organizadas anualmente. En Francia tuvieron particular interés las Semanas o Congresos organizados de 1931 a 1935 para el estudio de determinados problemas teológicos misionales. En Holanda vienen organizándose Semanas similares desde 1948 por el Instituto Misional de la Univ. de Nimega, con asistencia prevalentemente nacional. En Italia hay también semanas misionales que, antes de la II Guerra mundial, se celebraron en diversos sitios, como las de Bolonia en 1928, Turín en 1930, Padua en 1932, Bar¡ en 1935 y Macerata en 1938; después de la guerra han comenzado ya de modo más fijo organizadas generalmente en Milán y anualmente. Para no alargar la lista, señalemos brevemente que Portugal celebra las suyas, desde hace seis años, en Cucujáes: Canadá, en Ottawa; Estados Unidos, en Fordham; Suiza, en Friburgo; etc. Para los congresos protestantes, v. MISIONES III.
    
     
BIBL.: Hay varios repertorios bibliográficos generales: A. SANTOS HERNÁNDEZ, Bibliografía misional, 2 vol. Santander 1965; Biblioteca Missionum, publicación comenzada por STREIT en 1916 y continuada por sus compañeros de Orden, los Oblatos de María Inmaculada; en 1972 contaba ya con 26 volúmenes; Bibliografía missionaria, publicación anual de la Universidad Urbaniana que recoge las obras y artículos más importantes del año.

A. SANTOS HERNÁNDEZ.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991



Me he asombrado al notar que muchos misioneros no tienen la más mínima idea sobre lo que misionología significa. Algunos misioneros detestan el concepto y ven a misionólogos como yo, como teóricos sin practica (algo que no es verdad). Y debo reconocer que he descubierto algunos misioneros haciendo su práctica con poca teoría. Se jactan de haber tenido su experiencia viviendo en un país extranjero (tal vez musulmán) por un periodo de un año o más, pero al pedirles que cuenten sus experiencias, estas fueron pobres pues no dispusieron de suficiente entrenamiento previo para haber aprovechado al máximo tal experiencia. Por tanto, incapaces de sistematizar sus experiencias, algunos pocos, cayeron en prácticas teológicas poco bíblicas, y hasta sincréticas. Espero que llegue el día en que misioneros entiendan que misionólogos se han sacrificado, como muchos otros creyentes, para ser enviadores en vez de enviados al campo misionero.
Pero la pregunta de este blog se mantiene.

¡Es decir, qué es misionología? Misionología es esa disciplina teología que estudia el participar de la iglesia en la misión de Dios. En otras palabras es en la práctica ministerial donde se hace la reflexión bíblica, siempre y cuando haya reflexión tanto del texto bíblico, como del contexto donde se ubica el misionero. ¿Y qué es misión? Misión se refiere a todo lo que el Dios trino desea cumplir en el mundo, para que Su nombre sea glorificado y Su reino se expanda universalmente en todo grupo étnico. Misión es esa relación dinámica entre Dios y el mundo: Dios se envía a sí mismo, en Cristo, en el Espíritu Santo, y al cuerpo de Cristo: la iglesia como agente del Reino. Misión no es solamente algo en que la iglesia co-participa en otros paises, pero tambien en sus propios barrios.

Por tal razón, algunos como Khaler hablan que la misión es la madre de todas las teologías. Es decir, el quehacer teológico empieza con el quehacer del Espíritu Santo llamándonos (a la iglesia) a la misión del Reino, y de allí empieza la reflexión bíblica, y el estudio del contexto sociocultural. En otras palabras, para hacer teología debemos no solamente reflexionar sobre el texto bíblico sino también abrirnos a una experiencia transcultural, entrando en la experiencia de vida de la otra persona. ¡Pues sabemos que Cristo es la respuesta, pero cuál es la pregunta? Debemos en nuestra proclamación teológica aprender a escuchar a aquellos del contexto, para que luego escuchen al texto, la narrativa del evangelio, y la iglesia agente transformador del Reino de Dios en la tierra.
El asunto es que hemos conocido el quehacer teológico desde una perspectiva de teología sistemática solamente. Pero también encontramos varias ramas teológicas como la teología bíblica, teología política, teología de género, etc.

 Así la misionología como disciplina también teológica, se alimenta de otras disciplinas teológicas, lo mismo que de las ciencias sociales para comunicar el evangelio del Reino en un lenguaje y practicas que puedan ser comprendidas en el contexto sociocultural donde queremos impactar. Veamos un par de ejemplos de teólogos sistemáticos que empezaron como misionólogos.
Tomas Aquino, por ejemplo, considerado un gran teólogo sistemático, escribió su obra “Summa Contra Gentiles” para responder al reto del Islam en el siglo XI. Otro ejemplo, Agustín escribió su obra “La Ciudad de Dios” en respuesta a una carta de uno de sus obispos pidiéndole guía para encarar el fallecimiento del Imperio Romano, y la subsiguiente confusión secular. Ambos documentos, mirándolos no solamente como tratados teológicos puros, sino en su respuesta al contexto social de la época, fueron documentos contextuales. Ambos autores estaban preocupados por construir una teología que respondiera a los retos de su entorno sociopolítico y religioso.

De esta manera, la misionología busca constantemente preguntarle a la iglesia ¿Estamos siendo culturalmente relevantes? Debemos estar dispuestos a ser enviados al mundo, y no ser simplemente una iglesia atraccional, que espera que el mundo venga.
Para empezar a pensar teológicamente desde la misionología, debemos primero entrar en la historia de la cultura en la cual el evangelio se esta comunicando. Es decir, entender las formas de pensamiento, y sus paradigmas. De esta manera, el teólogo que hace misionología re-cuenta esa historia de la cultura agregando la labor del Dios trino en toda su creación. Así se logra que haya una identificación donde las personas escuchan el evangelio del Reino en su lenguaje, forma de pensar, y así ellos mismos que aceptan el mensaje puedan reproducirlo a otros. Así es como los paradigmas de la historia de la cultura pueden ser redimidos para re-contar la historia del evangelio, diciendo el misionero sí a la historia local añadiendo “pero…han considerado esto…? Déjenme explicarles… .”
Por tanto, la misionología también nos recuerda que (1) toda teología o teologías son culturalmente condicionadas.

Podemos leer otras teologías y aprender de ellas, pero siempre recordar que no hay teología se sea universal. Los africanos que en su teología de la danza tienen tanto que enseñarnos en su reflexión, como los escritos de Bonhoeffer para la iglesia latinoamericana. Ambas teologías son diferentes, tal vez una más simple que la otra, pero ambas son igualmente validas. (2) Recordemos que la sociedad cambia y esto afecta las diferentes culturas que la integran. Por ello, el proceso teológico es constante para cada generación, genero, subcultura, clase social, y política.

 La iglesia debe siempre tener un mensaje revelante a las constantes necesidades presentadas en un mundo cambiante. (3) Misionólogos siempre tendemos a ver “teologías” y la historia en las que estas se encuentran. Algunas pueden ser contradictorias, otras complementarias. El asunto esta en evaluarlas si se esta siendo fiel a las Escrituras y fiel al contexto sociocultural que se pretende responder. Si hay un fallo en ambas partes podríamos estar atendiendo un caso de sincretismo. Por ejemplo, el caso de la teología de la prosperidad que busca dar una respuesta bíblica al problema de la pobreza en nuestra cultura, pero en realidad no están siendo totalmente fieles al texto bíblico, ni al contexto, pues el problema de la pobreza es multifacético y no se puede reducir a lo puramente espiritual de “un pacto con Dios” y “la ley de la siembra y la cosecha” que busca manipular a Dios.
El hacer teología misionológicamente, como hemos visto, es todo un reto profético para que la iglesia pueda responder al mundo, sus preguntas, y paradigmas. ¿Estamos reflexionando en las Escrituras, para responder a la sociedad en que vivimos? Eso es teología práctica. ¡Allí esta la clave!

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary





¿Qué es la ventana 10/40? Entrando al corazón del problema. La ventana 10/40 es el núcleo más grande de las personas no alcanzada por el Cristianismo en nuestro mundo. Es un espacio rectangular, en forma de ventana, frecuentemente llamado El Cinturón de Resistencia, la ventana se extiende desde el oeste de África al este de Asia, desde el grado diez hasta el grado cuarenta sobre la línea del Ecuador. En este espacio geográfico se encuentran los tres bloques religiosos que más crecen en el mundo. El Islam, Los Hindúes, y Budistas - millones de personas que necesitan conocer el Evangelio. La ventana 10/40 expresa varias consideraciones importantes que nos desafían a orar y a enviar misioneros a este lugar: •

 De los casi 4 billones de personas que viven dentro de la ventana 10/40, aproximadamente el 70% de ellas tienen menos de 35 años. • El 95% de las personas no ha sido alcanzada por el mensaje del Evangelio. Ellos pueden vivir y morir sin conocer a Jesucristo. • La prostitución es desenfrenada, la malnutrición aumenta, y millones de jóvenes no son guiados por sus padres. • El 87% de la gente representa a los habitantes más pobres del mundo. Países 10-40

 http://atodanacion.galeon.com/aficiones1134685.html



Qué Es La Ventana 10/40


La Ventana 10-40 comprende una vasta región de países en donde el cristianismo aún no puede penetrar. Se le llama “Ventana 10-40” porque el núcleo de la gente todavía no alcanzada en nuestro planeta vive en una espacio rectangular, en forma de ventana, frecuentemente llamado “El Cinturón Resistente” y que se extiende desde el Oeste Africa al Este Asia, desde el grado diez hasta a el grado cuarenta al norte del Ecuador. En este espacio geográfico se encuentran los más grandes grupos Musulmanes, Hindúes, y Budistas – billones de almas espiritualmente empobrecidos y que necesitan conocer el Evangelio.
La ventana 10/40 expresa varias consideraciones importantes que nos demandan orar por este lugar:
  • De los casi 4 billones de personas que viven dentro de esta ventana, casi el 70% de ella tienen menos de 35 años.
  • El 95% de la gente no es alcanzada por el evangelio todavía. Es el lugar con los países menos evangelizados. Esta gente puede morir sin conocer a Cristo.
  • El 87% de la gente representa a los habitantes más pobres del mundo.
  • El predominio de los tres grandes bloques religiosos no cristianos tienen su sede en esta región (Islam, Budismo, Hinduismo).
  • La prostitución es desenfrenada, la desnutrición y la pobreza aumentan.
  • La gran variedad etnolingüística.
  • La existencia de grandes ciudades no alcanzadas.

Los Países de la Ventana 10/40

Afghanistan, Algeria, Arabia Saudita, Bahrain, Bangladesh, Benin, Bhutan, Burquina Faso, Cambodia, Chad, China, Chipre, Djibouti, Egipto, Etiopía, Filipinas, Gambia, Gibraltar, Grecia, Guinea, Guinea-Bissau, Iran, Iraq, Israel, Japon, Jordan, Korea, North Korea, Kuwait, Laos, Hong Kong, India, Lebanon, Libya, Macau, Mali, Malta, Mauritania, Morocco, Myanmar, Nepal, Niger, Oman, Pakistan, Portugal, Qatar, Senegal, Sudan, Syria, Taiwan, Tajikistan, Tailandia, Tunisia, Turquía, Turkmenistan, United Arab Emirates, Vietnam, Oeste Sahara, Yemen

La Realidad Bíblica e Histórica:

Fue en la Ventana 10/40 que encontramos el relato de Adán y Eva. En el libro del Génesis leemos el relato histórico de la caída del hombre, leemos sobre el diluvio seguido por la edificación de la torre de Babel, hechos que tuvieron lugar, ambos, en la Ventana 10/40. Este esfuerzo del hombre por unirse para desafiar a Dios resultó en la introducción de los diferentes idiomas, el desparramo de la gente y la formación de las naciones.
La historia antigua se desarrolló en el territorio demarcado por la Ventana 10/40, desde la cuna de la civilización en Mesopotamia, a través de la Medialuna Fértil, hasta Egipto. Los imperios antiguos llegaron y se fueron. El destino de Israel, el pueblo de Dios, subió y bajó dependiendo de su obediencia al pacto con su Dios. Aquí Cristo nació, vivió su vida, murió en la cruz y resucitó.
No fue sino hasta el segundo viaje misionero del apóstol Pablo, hacia el final del registro bíblico, que los sucesos de la historia divina empezaron a ocurrir fuera del territorio identificado como la Ventana 10/40. El hecho de que una parte tan grande de los tratos de Dios con la humanidad tuvieran lugar en el pedazo de la tierra abarcado por la Ventana 10/40 es para el cristiano consagrado una razón importante para enfocarse en ella.

Las Personas y Pueblos Menos Evangelizados:

Dos tercios de la población del mundo residen aquí. Esta gente vive en sesenta y dos países. Estos abarcan estados soberanos tanto como territorios dependientes no soberanos. Noventa y siete por ciento de los tres mil millones de personas que viven en los cincuenta y cinco países menos evangelizados, viven en la Ventana 10/40. Esto constituye el corazón del desafío para la Iglesia.
Debemos pensar en la misión de Cristo, que vino a buscar y salvar al perdido, como lo enseñan las parábolas de la oveja perdida y la moneda perdida. Cristo realizó grandes esfuerzos para sanar, restaurar y salvar tan solo a una persona. Debemos considerar el mandato de Cristo de predicar el evangelio a toda criatura hacer discípulos de todas las naciones, y ser sus testigos hasta lo último de la tierra cuando pensamos en esta gente que vive en la Ventana 10/40.

El Corazón del Islam:

La Ventana 10/40 es el corazón del Islam. El norte de África y el Oriente Medio representan el núcleo de la religión islámica. Los adeptos de la religión islámica están aumentando, como lo sugiere el creciente número de los que peregrinan a La Meca. Sin embargo, al mismo tiempo, se informa que muchos musulmanes al estudiar a fondo el Corán, han descubierto que Jesucristo es el profeta mayor que describe el Corán y no Mahoma.
Debemos pedir a Dios que al igual que Europa Oriental reconoció que la ideología atea del comunismo no resistía la prueba del tiempo, así también los «ojos» y los «corazones» de los musulmanes sean abiertos a la verdad.

Los Tres Bloques Religiosos:

En la Ventana 10/40 se ubican los tres bloques religiosos principales del mundo. Tenemos el bloque musulmán con 706 millones de personas. Está el bloque hindú con 717 millones. Y está el bloque budista con 153 millones.
El 6 de mayo de 1990, el periódico Jordán Times de Aman, capital de Jordania, publicó un informe acerca de Argelia titulado «El colapso del comunismo debilitará al Islam». En una conferencia referente al futuro del Islam, el escritor egipcio Fahmi Howeide sostenía que «el mundo islámico está marginado en un nuevo mapa». Howeide se hallaba entre cuarenta eruditos y líderes políticos de diez países árabes que asistieron a la conferencia. Él dijo: “El cristianismo ha sido regenerado en Europa Oriental… Los cambios de Europa Oriental mostraron que el modelo liberal de sociedad… basado en los principios cristianos y capitalistas, estaban barriendo al mundo. Al Islam aún le falta presentar una alternativa viable”.

Los Más Pobres:

Más de ocho de cada diez de las personas más pobres, que tienen un promedio de producción nacional bruta de menos de quinientos dólares por persona al año, viven en la Ventana 10/40. Más de la mitad de la población mundial vive en la pobreza con menos de un promedio de quinientos dólares por persona. De éstas, 2,400 millones viven en la Ventana 10/40. Pese a este hecho, sólo ocho por ciento de todos los misioneros trabajan entre estos pueblos.
En el libro Target Earth, Bryant L. Myers escribió un artículo titulado “¿Dónde están los pobres y perdidos?” Myers sugería que «los pobres están perdidos y los perdidos son pobres». Él llegó a esa conclusión luego de observar que la mayoría de los no alcanzados viven en los países más pobres del mundo.
Hay una notable coincidencia entre los cincuenta países más pobres del mundo y los países menos evangelizados del mundo. Efectivamente, setenta y nueve por ciento de la gente más pobre están también en los países menos evangelizados del mundo. Cuando uno los relaciona con la Ventana 10/40 se ve que noventa y nueve por ciento de estos pobres menos evangelizados 2.300 millones, viven en la Ventana 10/40. Solamente seis por ciento de la fuerza misionera trabaja ahora entre estos, que constituyen cuarenta y cuatro por ciento de la población mundial. Esto, ciertamente, es el mayor desafío de esta década para el cristiano consagrado.

La Calidad de Vida:

Otra razón para enfocarse en la Ventana 10/40, está relacionada con la calidad de la vida. Una manera de medir la calidad de la vida ha sido combinar tres factores variables: expectativa de vida, mortalidad infantil y alfabetización. Más de ocho de cada diez personas que viven en los cincuenta países del mundo que tienen la calidad de vida más baja también viven en la Ventana 10/40. Esto representa cuarenta y siete por cierto de la población, aunque sólo ocho por ciento de la fuerza misionera extranjera trabaja entre estos pueblos. Más de nueve de cada diez de estas personas viven en países hindúes o musulmanes.
El salmista escribió: «Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová» (Salmo 33:12). Ciertamente, al comparar la relación de la calidad de la vida en la Ventana 10/40 con la de aquellos países que tienen un porcentaje mayor de cristianos, se hace evidente que el Señor Dios bendice a la nación que se vuelve a Él. Sin em- bargo, a su vez, Él espera que la nación bendecida sea una bendición para otras naciones, como dice en el Salmo 67:1-2: «Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación».

La Fortaleza de Satanás:

¿Por qué los cristianos consagrados tienen que concentrarse en la Ventana 10/40? Porque es una fortaleza de Satanás. La gente que vive en la Ventana 10/40 ha sufrido no sólo hambre y una calidad inferior de vida comparada con el resto de la humanidad, sino que también se ha visto privada del poder del evangelio transformador, dador de vida y que cambia a las comunidades.
Las Escrituras dan a entender claramente por los escritos del apóstol Pablo que: «el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4:4).
En la misma carta el apóstol escribe en 10:3-4: «Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas». Observando atentamente a la Ventana 10/40 se hace evidente que Satanás ha establecido una fortaleza territorial con sus fuerzas para impedir el avance del evangelio en ese territorio.
Tenemos que aumentar significativamente nuestros esfuerzos en esta década para alcanzar a los que están en la Ventana 10/40. Si deseamos ser fieles a la Biblia y obedientes al mandato de Cristo, si deseamos ver el establecimiento de un movimiento fundador de iglesias con mentalidad misionera en cada pueblo y ciudad no alcanzados en el año 2002, si deseamos dar a todas las gentes una oportunidad válida para experimentar el amor, la verdad y el poder salvador de Jesucristo, debemos llegar al núcleo de los no alcanzados: la Ventana 10/40.
Fuente: Sello De Dios

lunes, 5 de marzo de 2018

ÉTICA MINISTERIAL


ÉTICA MINISTERIAL

 


 


 


1. DEFINICIÓN DE TÉRMINOS


1.1. Ética.


- La ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.


- Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)


- Ética en general, es la ciencia de la conducta. Entendemos por conducta la actitud constante dirigida hacia un fin. Una ética viene a ser un código de reglas o principios morales que rigen la conducta del ser humano. La Ética estudia las costumbres humanas, los principios de sus acciones, y considera lo que constituye lo bueno y lo malo en tales principios y costumbres (Francisco Lacueva en su libro Curso de Formación Teológica Evangélica, Tomo X: Ética Cristiana).


1.2. Ministerial.


La palabra “ministerial” se refiere al ejercicio del trabajo del pastor (pastoral), por lo tanto, definiremos los términos Pastor, Ministro y añadiremos uno que no puede desligarse de ninguna manera de los dos anteriores, Siervo.


- Pastor:


El término proviene del vocablo hebreo Ra’ah, que significa: “Uno que cuida, alimenta y guía”. Se refiere a los pastores de ovejas de Israel. En griego la palabra pastor proviene de Poimen, y significa “Un apacentador, guiador de ovejas; uno que cuida, dirige, guía, atiende, alimenta y protege un rebaño”. En castellano la palabra pastor significa, según la Real Academia de la Lengua Española “Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de las ovejas”.


Así entonces Ra´ha, Poimen y Pastor involucran tres palabras que describen la función del pastor: Cuidar, alimentar, guiar. Si tuviésemos que utilizar estas palabras para construir una definición que aclare el concepto de “pastor evangélico, o pastor cristiano”, ¿Cómo quedaría dicha definición? Dar la oportunidad para que dos o tres elaboren una definición.


Una buena definición del oficio Pastor Cristiano o Pastor Evangélico, en palabras del conocido escritor, profesor de teología y mentor de pastores Rogelio Nonini, sería: “Pastor cristiano, es una persona designada por Dios para cuidar, alimentar y guiar a los feligreses de una iglesia local, procurando hacer de sus seguidores y de él mismo discípulos de Cristo, personas que aporten a la construcción de un presente y futuro mejor de la sociedad”.


Ahora bien, el Nuevo Testamento usa el término para identificar al ministro o pastor de la iglesia, a cuyo cuidado y liderazgo se someten los creyentes voluntariamente (leer Efesios 4:11). El término se aplica metafóricamente a Cristo (Juan 10:11; Juan 10:14; Juan 10:16; Hebreos 13:20; 1 Pedro 2:25).


El término Ra´ah en el Antiguo Testamento poco a poco se comenzó a utilizar para referirse a Jehová como el “Pastor de Israel”. Son muchos los versículos que respaldan esto pero el más emblemático lo hallamos en Salmos 23:1, “Jehová es mi pastor, nada me faltará…” (Leer más).


Ahora bien, nuestro Señor Jesucristo se definió a sí mismo como “el buen pastor” (Juan 10:11; 14), ¿por qué eligió ponerse un título –en apariencia-, tan sencillo? Evidentemente el oficio de pastor conlleva la idea de servicio y liderazgo; es decir, el pastor de ovejas es uno que lidera, guía, conduce a sus ovejas por medio de los valles, pero también las cuida, las alimenta, las sirve. De ahí que el pastor cristiano es, o debería ser “un líder siervo”, al menos ese fue el ideal del Maestro. Para completar esta idea debemos estudiar (brevemente por falta de tiempo) dos términos más, ambos conectados con la palabra pastor.


- Ministro:


La palabra proviene del vocablo griego leitourgos. Éste se compone de dos términos.


- Laos: Gente, pueblo.


- Ergon: Trabajo, servicio.


De aquí que leitourgos significa “trabajando para la gente”. Con el tiempo la palabra significó un servidor público, un ministro. De hecho en latín la palabra ministro viene de minus, que significa “menos, menor”, da la idea de “uno que sirve”.


- Siervo:


La palabra viene primeramente del hebreo Ebed y del griego doulos. En hebreo significa “esclavo”, mientras que en griego habla de “uno que sirve a los demás”.


Los esclavos de la antigüedad, los ebed, eran personas sin derecho alguno, su único propósito en la vida era servir a sus amos. Cada cierto tiempo los ebed podían ser liberados por sus amos judíos (fiesta del jubileo), pero si estos se negaban a quedar en libertad podían pedir a sus amos que los dejaran como “esclavos voluntarios”, para esto los amos perforaban, con una lezna, el lóbulo derecho de sus ebed. Esto quedaba como señal de que el ebed se había hecho esclavo por voluntad propia, rechazando la libertad que el patrón le había ofrecido.


 


En el Nuevo Testamento existía el término doulos, el cual se podía explicar con dos metáforas:


-      Doulos, “el que camina a través del polvo”.


-      Doulos, “el que rema hasta morir”.


Tanto ebed como doulos se pueden resumir perfectamente en la exhortación de Cristo a sus apóstoles respecto al liderazgo de servicio en Marcos 10:35-45.


 


1.3. Ética Ministerial.


Es la conducta (comportamiento, estilo de vida) de los pastores y pastoras acorde con los principios del evangelio enseñados y practicados por su líder máximo, Jesucristo.


 


 


2. LA ÉTICA DEL REINO ó LA ÉTICA DE CRISTO 


A lo largo de la historia de la humanidad han existido varias escuelas, corrientes de pensamiento o sistemas éticos que promulgan -a su conveniencia-, la mejor manera de conducirse en nuestro mundo.


La filosofía, sociología, antropología y todas las ciencias que estudian el comportamiento del ser humano con su entorno están de acuerdo que son siete las escuelas de ética consideran históricas. Estas son:


2.1. La ética de los sentimientos.


La conducta o comportamiento del ser humano se mide a través de los sentimientos. El bien obrar o el mal obrar se juzgará por medio de los sentimientos con los que se obró. Ejemplo: “Si una mujer asesina a su esposo simplemente porque ya no quería vivir con él, inmediatamente la juzgamos y la tildamos de asesina. Pero si esta misma mujer presenta una historia conmovedora de maltrato familiar, violencia física y psicológica por años, lo más probable que surja en la audiencia sentimientos de empatía hacia la mujer”. Estos sentimientos incluso influyen en los organismos ejecutores de la ley civil.


2.2. La ética de la Intuición.


Es un sistema ético donde se emiten juicios valorativos por intuición, es decir, al instante, sin razonar, sin buscar evidencias, sin preguntar, sino, se juzga por lo que se ve. Ejemplo: “Un hombre es visto cenando con una hermosa joven en un restaurante de la ciudad, la joven es bella, fina, con una hermosa cabellera y mucho menor que él. Alguien que pasa los ve muy amorosos, entonces va rápido y le cuenta a la esposa del hombre lo acontecido, le dice que ha visto a su esposo siéndole infiel con una mujer menor. La esposa responde, no, no es su amante, es la hija de su primer matrimonio, cena con ella una vez al mes”.


2.3. El hedonismo.


Es una corriente de pensamiento antiguo, que viene de Grecia, que enseñaba que todo aquello que produce placer al ser humano es bueno, por el contrario todo aquello que le produce dolor, sacrificio, esfuerzo y trabajo es malo. Ejemplo: “La película ‘El silencio de los inocentes’ de Anthony Hopkins ilustra perfectamente el caso de una persona que gustaba, se deleitaba en comer carne humana. Para él, esto era placentero y por lo tanto bueno”. El hedonismo está estrechamente relacionado con el círculo light, o “la ley del menor esfuerzo”, muy presente en la sociedad posmoderna de hoy.


2.4. El utilitarismo.


El utilitarismo es la modernización del hedonismo. ¿De qué trata? Mientras que el hedonismo busca la felicidad, el placer individual, el utilitarismo busca la felicidad, placer de la sociedad. Cuando muchos individuos declaran con hechos una acción, entonces tal acción debe convertirse en norma social y comunitaria. Ejemplo: “El matrimonio civil entre personas del mismo sexo. Décadas atrás esto era innombrable, pero debido al aumento explosivo de uniones de hecho, se piensa que si esto satisface a un segmento de la sociedad, entonces debe ser bueno, ¿en qué podría dañar este tipo de uniones? Si ellos/as son felices, dejémoslo que sean felices (pensamiento social utilitarista)”.


2.5. El positivismo moral.


Se fundamenta sobre un contrato social. Es un pacto, alianza, entre el estado y la sociedad. La población se somete al estado y obedece las leyes que él emite a cambio de la seguridad y bienestar que el estado le brinda. El estado, por medio de leyes se encarga de decir lo que es bueno o malo para la sociedad. Una persona que no cumpla con estas leyes es catalogada por el estado y la sociedad misma, una mala influencia y por tanto debe ser apartada, ya sea encarcelándola o asesinándola. Ejemplo: “El gobierno establece las leyes de tránsito. Estas leyes deben ser obedecidas por la sociedad, a cambio, las personas exigen seguridad en las vías, más policías fiscalizando, carreteras en buen estado, etc.”.


2.6. La ética de las situaciones.


Este tipo de ética enseña que los valores son relativos, no existen los absolutos, los principios son flexibles y la conducta del individuo se ajusta a los parámetros de la sociedad; es decir, lo bueno o lo malo dependerá de la situación, circunstancia y lugar donde ocurra el hecho. Ejemplo: “Para los occidentales tener una esposa es algo normal y bueno, para ciertos países orientales nuestra conducta es reprochable y habla de mala administración económica así como de pobreza”. La posmodernidad enseña que todo es relativo y todo depende del lente con que se mire.


2.7. La ética de la ley natural.


La naturaleza en sí apunta hacia el bien, hacia lo bueno. Los seres humanos tienden a hacer el bien, sean cristianos, judíos, mahometanos, etc. Hay una conciencia universal –natural-, que los guía hacia la construcción de un mundo mejor. Oponerse a este bien es “contra-natural”. Ejemplo: “Los padres cuidan, protegen y aman a sus hijos. Cuando un padre abusa sexualmente de un hijo, se dice de él un padre anti-natural, porque se opuso a la ley natural de hacer el bien”. No importa si ese padre es occidental u oriental, si profesa algún credo religioso o no, él sabía que no debía abusar de su hijo. ¿Quién se lo dijo? La naturaleza misma nos enseña en forma innata los principios buenos que nos ayudara a convivir y preservar nuestra especie.


2.8. La Ética de Cristo.


¿Cuál es entonces el mejor sistema ético para enseñarlo y practicarlo de los siete presentados? ¿Alguno de ellos concuerda con nuestra manera de vivir cristiana y por tanto aplicable a nuestro contexto?


Ninguno de los siete sistemas éticos es, en su totalidad, concordante con nuestros principios cristianos. En las Escrituras hallamos varias enseñanzas de cómo vivir la vida, entre ellas las del apóstol Pablo, Pedro, Juan y Santiago; sin embargo, todas encuentran su origen en las enseñanzas del Maestro, quien instituyó una nueva manera de vivir, instaurando un sistema ético llamado “La Ética del Reino” o mejor conocida como “La ética de Cristo”.


Estudiemos –brevemente-, las propuestas de esta ética cristiana.


2.8.1. El Sermón del Monte: Si bien en todos los evangelios encontramos a Jesús enseñando, predicando y sanando, sólo en Mateo vemos reflejado los principios del Reino con profundidad y a la vez sencillez, nos referimos al Sermón del Monte o Sermón de la Montaña, plasmado en los capítulos 5, 6 y 7.


Mateo se dedicó a recopilar todas las enseñanzas del Maestro a lo largo de los tres años de su ministerio, luego las escribió sistemáticamente o en bloque en los capítulos ya mencionados. ¿Con qué fin? Primero, para ser el texto para los maestros de la Iglesia Primitiva, con el objeto de adiestrar a los nuevos discípulos en la fe cristiana; en segundo lugar, para enseñar a los fariseos y saduceos la verdadera religión y a los discípulos de Cristo a vivir conforme quiere Dios.


 


¿Qué enseñanzas contiene este maravilloso sermón? ¿Cuál es su estructura?


 


-      Una introducción: Las bienaventuranzas (Mateo 5:1-12), que son un mini-mensaje de motivación a practicar una vida que agrada a Dios, pues al hacerlo seremos “dichosos”, “felices”, “prósperos”; es decir, nos irá bien.


 


-      Un doble llamado a influir en la sociedad secular: (5:13-16). “Debemos ser sal” (5:13) y “luz” (5:14).


 


-      Un ejemplo perfecto del ejercicio de la ética de Dios, Jesús (5:17-20).


 


-      Cinco Enseñanzas respecto a “la justicia perfecta”: El homicidio (5:21-24; El adulterio y el divorcio (5:27-32); Los juramentos (5:33-37); La ley del desquite (5:38-42); El amor al prójimo y al enemigo (5:43-48).


 


-      Tres Enseñanzas respecto a “las obras”: Limosnas ó caridad (6:2-4); Oración en secreto (6:5-15); Ayuno en secreto (6:16-18).


 


-      Una advertencia contra la avaricia y la ansiedad (6:19-34).


 


-      Tres Amonestaciones a sus Discípulos con sus ejemplos: “No juzgar” (7:1-5); “Cuidado con los falsos profetas” (7:15-20); “Poner en práctica” (7:21-27).


 


Cabe resaltar que el final del Sermón del Monte es sencillamente genial, “obra maestra del Maestro” (Mateo 7:24-27), donde Jesús cierra el discurso advirtiendo que en su audiencia inmediata –y a lo largo de la historia-, han existido, existen y existirán dos tipos de alumnos: Los que oyen las instrucciones del maestro y no las ponen en práctica, y quienes sí las aplican. Los resultados para unos y otros se hacen evidentes en el desarrollo de sus vidas. Es mejor –obviamente-, aplicar las palabra del Maestro, pues así nuestra casa, nuestra vida misma, estará firme ante los embistes del mundo.


 


Pero… ¿Cómo interpretar este sermón? “El Sermón de la Montaña” se debe leer y entender como el modelo de la ética que Jesús propone a sus discípulos. Es un conjunto de normas que la Iglesia debe seguir.


 


Trabajo en clases: Tome su Biblia y lea en silencio y con una actitud solemne, de recogimiento, los tres capítulos del Sermón de la Montaña, luego, elija tres versículos que a su juicio hablan directamente a su vida. Medite en ellos y escriba en su cuaderno de qué manera, por qué razón tales versículos llamaron su atención.


 3. SANTIDAD EN MEDIO DE LA POSMODERNIDAD


¿Se puede ser santo hoy? Cada vez parece ser más difícil mantenerse puro, íntegro, sin mancha y apartado del pecado en un mundo convulsionado como el nuestro. Los valores ya no son los mismos, los principios del bien y el mal han cambiado, la justicia se torna injusta y la moral ha perdido validez.


Estamos en la era de la posmodernidad, una época que conlleva una gama de propuestas nunca antes vista.


 3.1. Posmodernidad.


Varios libros, documentos y artículos se han escrito sobre la posmodernidad, intentando definir qué mismo es.


 


La posmodernidad es una nueva era en la historia del ser humano, la cual nació aproximadamente a mediados del Siglo XX producto del desencanto de la sociedad de la modernidad y la razón. Si bien en la era moderna primaba el grito cartesiano “pienso, luego existo”, la era posmoderna trajo una nueva forma de ver y experimentar el mundo: “siento, luego existo”.


3.1.1. Definición: En Wikipedia encontramos la siguiente definición: “El término posmodernidad o postmodernidad designa generalmente a un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación del moderno. En sociología en cambio, los términos posmoderno y pos modernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 78, esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término pos materialismo. Las diferentes corrientes del movimiento postmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social”.


 


3.1.2. Características de la Posmodernidad:


 


En contraposición con la Modernidad, la Posmodernidad es la época del desencanto. Se renuncia a las utopías y a la idea de progreso de conjunto. Se apuesta a la carrera por el progreso individual.


 


Se reconocen los límites de las ciencias modernas en cuanto a la generación de conocimiento verdadero, acumulativo y de validez universal.


 


Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción hacia una economía del consumo.


 


Desaparecen las grandes figuras carismáticas, y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que surge algo más novedoso y atractivo.


 


La revalorización de la naturaleza y la defensa del medio ambiente se mezcla con la compulsión al consumo.


 


Los medios masivos y la industria del consumo masivo se convierten en centros de poder.


 


Deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el grado de convicción que pueda producir.


 


Desaparece la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la imagen.


 


Hay una excesiva emisión de información (frecuentemente contradictoria), a través de todos los medios de comunicación.


 


Los medios masivos se convierten en transmisores de la verdad, lo que se expresa en el hecho de que lo que no aparece por un medio de comunicación masiva, simplemente no existe para la sociedad.


 


El receptor se aleja de la información recibida quitándole realidad y pertinencia, convirtiéndola en mero entretenimiento.


 


Se pierde la intimidad y la vida de los demás se convierte en un show (susceptible, además, de valoración económica).


 


Desacralización de la política.


 


Desmitificación de los líderes.


 


Cuestionamiento de las grandes religiones. La iglesia, la Biblia y los principios cristianos no son importantes.


 


Los individuos sólo quieren vivir el presente; el futuro y el pasado pierden importancia.


 


Hay una búsqueda de lo inmediato.


 


Proceso de pérdida de la personalidad individual.


 


La única revolución que el individuo está dispuesto a llevar a cabo es la interior.


 


Se rinde culto al cuerpo y la liberación personal.


 


Se vuelve a lo místico como justificación de sucesos.


 


Hay una constante preocupación respecto a los grandes desastres y al fin del mundo.


 


Pérdidas de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde culto a la tecnología.


 


El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que el subjetivismo impregna la mirada de la realidad.


 


Pérdida de fe en el poder público.


 


Despreocupación ante la injusticia.


 


Desaparición de idealismos.


 


Pérdida de la ambición personal de auto superación.


 


Desaparición de la valoración del esfuerzo.


 


Existen divulgaciones diversas sobre la Iglesia y la creencia de un Dios.


 


Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones.


 


La gente se acerca cada vez más a la inspiración 'vía satelital'.


 


Las personas aprenden a compartir la diversión vía Internet.


 


Se crean teorías de la conspiración permanentemente, para explicar los grandes problemas económicos, políticos, sociales, religiosos y medioambientales.


 


El concepto de pecado, maldad, inmoralidad, es relativo y permisivo al extremo.


 


 


3.2. Santidad Hoy.


“15 Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo; 16 pues la Escritura dice: ‘Sean ustedes santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16).


 


Pero, ¿es posible ser santo, ser santa?  ¿Cómo es posible ser perfectos como el mismo Padre celestial es perfecto? ¿Cómo es posible ser santos como Dios es santo, si lo que constatamos tantas veces es nuestra propia fragilidad, nuestra debilidad ante la tentación, el volver a caer una y otra vez en "los mismos pecados de siempre" a pesar de nuestros esfuerzos, la dificultad para vencer hábitos que nos hacen proclives al pecado, el hacer el mal que no queríamos y dejar de hacer el bien que nos habíamos propuesto hacer?  Ha dicho el Señor y en Él hemos de confiar: lo que para el hombre es imposible, es posible para Dios (Leer Lucas 18:27).  Sí, la santidad es ante todo una obra de Dios en nosotros, que, a la vez, ciertamente requiere de nuestra cooperación.  Por ello no debemos dar cabida al escepticismo o la desesperanza, ni tampoco hay que pretender ser una persona "excepcional" para poder ser santo.  ¡No! Podemos realmente llegar a ser santos, no sólo por nosotros mismos, sino en la medida que permanezcamos unidos al Señor Jesús como el sarmiento permanece unido a la vid (Leer Juan 15:5).


 


Bien, todos sabemos lo que es la santidad, o al menos tenemos idea. La santidad es una de las características de Dios (sin mancha, puro, sin pecado, íntegro, justo). Si no, recordemos el origen etimológico de esta palabra:


 


-      Santidad viene del hebreo qadosh, que significa “apartado, separado, consagrado para Dios”.


 


-      En griego, santidad viene de hagios, y significa: “Separado, semejanza de Dios, la naturaleza íntima de Dios, separado para Dios, reservado para Dios y su servicio”. Un Dios santo quiere un pueblo santo.


 


Pablo nos aconseja a no vivir de acuerdo al sistema pecaminoso de hoy (un sistema sin Dios). No vamos a aceptar las normas de una era cuyo régimen es la tolerancia al pecado, el libertinaje sexual, la inmoralidad de mente, la injusticia social; más bien, nos opondremos en pensamiento y acción. Al menos, eso nos sugiere el apóstol en su carta a los Romanos: “2 Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto” (Romanos 12:2).


 


3.3. ¿Cómo ser Santo?


Hemos definido los conceptos pastor, ministro, siervo, ética; hemos estudiado los siete sistemas éticos y nos hemos concentrado en la ética de Cristo en el sermón de la montaña; también hemos hablado de posmodernidad, su definición y características; vimos –aunque brevemente-, el concepto santidad, todo esto con el fin de dar un pantallazo al tema que nos reúne hoy, “ética ministerial”. Pero… ¿cómo ser santo, en forma práctica?


 


La santidad y su ejercicio no es algo puramente reflexivo, sino mucho más de trabajo, de poner en práctica.


 


La santidad debe canalizarse por tres vías, cada una de ellas ligadas a la vida diaria del ministro.


 


3.3.1. Tus Pensamientos:


Filipenses 4:8. “En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso” (Filipenses 4:8).


 


Hay un viejo dicho popular que dice: “Eres lo que piensas”. ¿Qué tan verdad es esto? Los investigadores del comportamiento humano indican que una persona promedio sostiene un diálogo interno consigo misma unas 5.000 veces por día. Y el 85 % de este diálogo es negativo, ejemplo: “No debí decir esto; creo que mi conferencia no está gustando; que feo soy, jamás se fijará en mí; este vestido me hace lucir gorda; creo que no le simpatizo al grupo; jamás me darán el aumento de sueldo; nunca podré pagar esa deuda; que tonto fui, etc.”.


 


La neurociencia nos indica que los pensamientos tienen un potente efecto sobre nosotros. Tanto los pensamientos positivos como los negativos afectan nuestra vida, para bien o para mal respectivamente. James Allen, autor de “según piensa un hombre” dijo: “Un hombre es literalmente lo que piensa”. Así entonces si yo decido pensar que soy tonto, que no sirvo, que soy un inútil, eso es justamente lo que pasará conmigo. En cambio, si pienso que soy inteligente, soy capaz y que puedo salir adelante, eso es lo que tarde o temprano pasará. Los pensamientos afectan mi estado interno y se reflejarán en mi conducta externa. Pensamientos sanos, vida sana; pensamientos santos, vida santa.


Algunos ejemplos prácticos: Los pensamientos negativos nos hacen tartamudear, derramar las cosas, transpirar más de la cuenta, respirar agitadamente, sentir miedo, nos paralizan y hasta pueden matarnos.


 


Los pensamientos positivos en cambio nos motivan, nos dan fuerza interna y externa, nos estimulan a seguir adelante, nos dan esperanza, nos empujan a sobrevivir, etc.


 


Pero, ¿qué dice la Biblia respecto a esto? Si bien en ella no encontramos términos modernos como liderazgo, gerencia del pensamiento, inteligencia emocional, neurociencia del comportamiento, etc. En sus páginas sí encontramos consejos sobre qué pensar para así vivir una vida sana y santa.


 


Explicación breve de Filipenses 4:8.


 


El apóstol Pablo nos enseña que aún nuestros pensamientos deben ser sometidos a la voluntad de Dios, y que debemos procurar pensar en cosas buenas, positivas y productivas. ¿Por qué diría esto? Estoy convencido que el Espíritu Santo dirigió al apóstol a enseñarnos un nuevo lenguaje. El Espíritu quería que su iglesia aprendiera Su lenguaje, el lenguaje del Espíritu. ¿Y cuál es este lenguaje? “Es pensar positivamente reconociendo a Dios como quien quiere que seamos felices, prósperos y productivos” (Leer Juan 10:10, “Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente”).


 


Si Dios quiere que seamos santos, felices, positivos y productivos, ¿por qué invertimos tanto tiempo en pensamientos destructivos, de muerte, odio, venganza, placer sexual, mentiras, robos, codicias, etc.? Sin duda que la ociosidad nos lleva a divagar con pensamientos pecaminosos y desagradables a Dios. A veces estamos presentes en cuerpo en la iglesia, pero nuestra mente está ausente. A veces estamos como aquel somnoliento Eutico sentados en la ventana (Hechos 20:7-9); con un ojo afuera y otro adentro de la iglesia, con un oído en el mundo y el otro en el predicador o con un pensamiento inmundo y otro santo; o estamos pensando en Dios pero también en el mundo; o pensamos que Dios nos puede socorrer pero también pensamos que si compramos la lotería podemos obtener un buen premio; o pensamos en lo linda que es nuestra esposa pero igual miramos a la “hermanita” del lado; o bien pensamos en lo mucho que queremos servir a Dios pero también pensamos que es muy tarde, es muy lejos, hace frío, hace calor, etc. 


 


Finalmente, en 1ª Reyes 18:21 se nos dice: “Elías decía: ¿Hasta cuándo estarán indecisos vosotros entre dos pensamientos? Si el señor es el verdadero Dios, síganlo a Él, y si Baal lo es, a él deberán seguirlo”.


 


En otras palabras, si sabemos que los pensamientos positivos nos ayudan a construir una vida mejor (una vida santa) y los negativos la destruyen, decidamos hoy qué tipo de pensamientos ocuparán nuestra mente.


 


Proverbios 27:19, “En el agua se refleja el rostro, y en los pensamientos se refleja el hombre”.


 


Proverbios 4:23, “Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida”.


 


Romanos 12:2, “No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a Él”.


 


3.1.2. Tus Palabras: ¿Qué tan importante son nuestras palabras? ¿Por qué la Biblia nos recomienda tanto cuidar lo que hablamos? ¿Cuanto afecta a nuestras vidas y a quienes nos rodean lo que decimos? ¿Realmente las palabras pueden hacer de nosotros personas más santas?


 


Proverbios 4:24. No permitas que salgan falsedades de tu boca ni que tus labios digan mentiras.


 


Proverbios 6:16-17. El Señor odia seis cosas; mejor dicho, hay siete cosas que Él detesta: Los ojos orgullosos, la lengua mentirosa, las manos que matan gente inocente.


 


Proverbios 10:10-11. El que guiña el ojo causa problemas; el que habla sinceramente trae la paz. Las palabras del justo son fuente de vida, pero la boca del perverso solo oculta violencia.


 


Proverbios 10:19-21. El que mucho habla, mucho yerra; el sabio aprende a callar. La lengua del justo es como plata pura; los pensamientos del perverso no valen nada. Los labios del justo ayudan a mucha gente; los insensatos mueren por su torpeza.


 


Proverbios 10:31-32. La boca del justo habla sabiduría; al perverso se le cortará la lengua. El justo sabe decir lo que agrada; los perversos solo hablan porquerías.


 


Proverbios 11:12. El torpe habla mal de sus semejantes; el inteligente sabe cuando callar.


 


Proverbios 12:6. Las palabras del perverso son una emboscada sangrienta, pero las palabras del justo lo ponen a salvo.


 


Proverbios 12:18. El que habla sin pensar hiere como una espada, pero lo que dice el sabio trae alivio.


Proverbios 13:3. Medirse en las palabras es proteger la vida, pero el que habla demasiado termina destruyéndose.


 


Proverbios 18:20-21. Tu forma de hablar te alimentará, lo que digas te saciará. Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras.


 


Proverbios 20:15. El oro y las joyas lo enriquecen a uno, pero vale mucho más el que mide sus palabras


 


Proverbios 25:11. Decir la palabra adecuada en el momento preciso es como manzana de oro servida en bandeja de plata


 


Pensamientos y Palabras.


Lo primero que debemos decir es que pensamientos y palabras están conectados. Leamos lo que dice la Biblia al respecto: “El que es bueno lo es en su corazón y habla lo que tiene allí, de igual manera el malo lo es en su corazón y habla de lo que tiene allí; porque las palabras revelan lo que hay en el corazón” (Lucas 6:45). El término corazón se debe entender aquí como “mente, ó lugar donde radican los pensamientos”. Así entonces, una buena traducción quedaría así: “Las palabras que salen de tu boca revelan lo que hay en tus pensamientos”. De ahí la importancia de llenar nuestra mente con pensamientos positivos, productivos y felices (Filipenses 4:8 En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso.


 


El Poder de la Palabra Hablada.


La Teología Judía antigua creía que al hablar, “el hombre cambiaba la historia de sí mismo y de sus semejantes”. ¿A qué se referían con esto? Los judíos pensaban que la palabra hablada tenía un poder espiritual capaz de transformar el mundo material, o más bien, el lugar donde vivían, las personas y naturaleza.


 


Ellos concibieron esta idea al leer los relatos de la creación donde se muestra a Jehová creando los cielos y la tierra por medio de su palabra hablada (Leer Génesis 1:1-31). En este capítulo se menciona varias veces la frase “Y dijo Dios…”. Para los judíos esto era muy importante porque se muestra a Dios creando de la nada, algo bueno (“Y vio Dios todo lo que  había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” Génesis 1:31a). Por otra parte, el Salmo 33:6 declara, “El Señor creó los cielos con sus palabras. Todas las estrellas del firmamento fueron creadas con uno solo de sus suspiros”.


 


Los judíos pensaban que este atributo de crear, no era exclusivo de Dios; sino de los seres humanos también. ¿Cómo llegaron a esta conclusión? Por lógica elemental: Ellos pensaron que al ser creados por Dios a su Imagen y Semejanza (Génesis 1:26 y 2:7), ellos también poseían el atributo de crear por medio de las palabras. De hecho esta idea tiene su fundamento en Génesis 1:1 cuando dice “En el principio creó Dios…”. Resulta que en el idioma original –arameo-, el versículo dice así: “En el sin principio, Dios comenzó a crear…”. Nótese que crear es muy diferente a creó. Creó denota algo ya acabado, culminado, pero crear (del vocablo bará), da la idea de continuidad; es decir, los judíos pensaban que Dios construyó un mundo a medio terminar, inacabado, e imperfecto a propósito para que el ser humano lo terminase, lo culminara y lo llevara a la excelencia. ¿Cómo harían esto? Es la pregunta que los rabinos se hacían, y la respuesta es esta: “Por medio de nuestras manos, inteligencia y palabras”. De ahí que los judíos antiguos tienen la firme convicción que “las palabras habladas tienen un poder sobrenatural que pueden construir o destruir la vida de una persona y sus semejantes, la naturaleza y el cosmos”.


 


Nuestras Palabras pueden conducirnos a la Vida o la Muerte, a la Santidad o Inmoralidad.


En el libro de Santiago leemos: “Con un pequeño timón los pilotos obligan a grandes barcos a ir a donde ellos quieren, aún en medio de fuertes vientos. De la misma manera, la lengua es una pequeña parte del cuerpo, pero presume de grandes cosas” (Santiago 3:4-5a).


 


El contexto de este pasaje es una exhortación del apóstol a cuidar nuestra lengua. ¿Por qué diría esto? (Leer todo el pasaje en 3:1-12). Santiago nos da la clave en el verso 4: Así como un pequeño timón puede dirigir una embarcación en medio del mar, incluso atravesando una tormenta; así también nuestras palabras (la lengua), tienen el poder de direccionar nuestra vida hacia la vida; es decir el éxito, o la muerte; es decir el fracaso. A esto mismo se refiere Salomón cuando dijo: “Lo que uno habla determina la vida y la muerte…” (Proverbios 18:21).


 


Pero, ¿cómo mis palabras podrían conducirme al éxito o al fracaso, a la sanidad o enfermedad, santidad o pecado? La respuesta la encontramos en la neurociencia. Esta disciplina informa que en el cerebro radica una parte llamada “el centro del habla”. En dicho lugar los pensamientos son procesados por el cerebro y expresados hacia el exterior por medio de palabras. Los pensamientos y palabras -indican los expertos -, están muy relacionados entre sí, son inseparables.


 


Estos médicos sostienen que los pensamientos y sobre todo las palabras habladas tienen un tremendo efecto sobre el cuerpo humano. Ellos afirman que una persona podría mantenerse sana y feliz si tan solo aprendiera a controlar sus palabras y pronunciar aquellas que lo conduzcan hacia un estado de suprema felicidad. ¡Increíble! Esto lo afirma la ciencia médica, pero ya el apóstol Santiago nos enseñaba esto miles de años atrás.


 


Ejemplo: si una persona constantemente está diciendo que se siente enferma, es lógico, dicen estos expertos, que el organismo se predisponga a enfermarse. Esto es muy común con resfríos o gripes, pero se ha sabido casos más graves como cáncer o alguna otra enfermedad mortal. Otro ejemplo lo encontramos en la siquiatría. Algunos siquiatras han llegado a sostener que una persona que constantemente está hablando cosas negativas, destructivas, nocivas, impuras, terminará por convencerse que la vida es negativa, destructiva, nociva e inmoral, llegando incluso a vivir una vida sucia, moralmente hablando.


 


La Biblia es clara. Debemos aprender un nuevo lenguaje, una nueva forma de comunicarnos interiormente y con los demás. Debemos aprender un lenguaje santo, limpio, edificante.


 


Las palabras habladas tienen un tremendo poder sobre nuestro organismo, sobre nuestras decisiones, sobre la forma en que miramos la vida. Las palabras que pronunciamos son el reflejo de nuestros pensamientos; de ahí que no basta con hablar palabras positivas, debemos primero llenar nuestro corazón y mente con pensamientos de Dios, pensamientos de felicidad, optimismo y edificación -Filipenses 4:8-, pensamientos “santos”. Una vez hagamos esto, pronunciemos palabras de bendición, de gozo, de triunfo; ¡declaremos siempre Victoria aún medio del llanto!, palabras santas. Aprendamos a controlar nuestras palabras, si hacemos esto podemos manejar y cambiar cualquier cosa, incluso las circunstancias que nos rodean y a nosotros mismos.


 


“No digan malas palabras, sino palabras que ayuden y animen a los demás, para que lo que hablen le haga bien a quien los escuche” (Efesios 4:29 – Versión PDT)


 


3.1.3. Tus acciones: La sociedad de hoy carece de principios y valores, o al menos éstos no son los mismos de ayer. El mundo está al revés, lo bueno es malo y lo malo es bueno. Esto ha provocado, entre muchas cosas, que las personas del Siglo XXI… hayan perdido su capacidad de confiar en otras personas. Ya no se cree por ejemplo, –o no tanto como antes-, en el testimonio de la iglesia y sus líderes.


Una vida santa empieza en los pensamientos de una persona, luego en la expresión de éstos a través de sus palabras y finalmente en la ejecución de sus hechos. De ahí que no es provechoso declararnos santos o “éticos” si nuestras acciones no acompañan lo que decimos.


 


Se cuenta la historia de San Jerónimo a quien sus discípulos se acercaron para preguntarle qué debían decir en un pueblo cercano donde pensaban evangelizar. Antes esto el santo respondió: “Vayan y predíquenles, y si es necesario utilicen palabras”.


 


“Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo” (Mateo 5:37).


 


“Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20).


 


“25 Un maestro de la Ley se acercó para ver si Jesús podía responder a una pregunta difícil, y le dijo: Maestro, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna?  26 Jesús le respondió: --¿Sabes lo que dicen los libros de la Ley? 27 El maestro de la Ley respondió: --"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas", y "Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo". 28 --¡Muy bien! --respondió Jesús--. Haz todo eso y tendrás la vida eterna” (Lucas 10:25-28).


“Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos” (Santiago 1:22)

 

“Ya ven ustedes, pues, que Dios declara justo al hombre también por sus hechos, y no solamente por su fe” (Santiago 2:24).

 


Conclusión.

Los ministros del evangelio, no importando raza, nación, nivel educacional o social, todos y cada uno de ellos/as están llamados a vivir un estilo de vida diferente al que nos presenta el mundo, un estilo de vida guiado y juzgado por las Sagradas Escrituras, específicamente por la ética de Jesús que no es otra cosa que la ética ministerial, la cual debe caracterizarse en los individuos por un comportamiento de santidad en la cotidianidad.


 La ética ministerial está lejos de ser un tema trillado, antiguo o pasado de moda, hoy más que nunca es necesario estudiar temas como éste que nos inviten a la reflexión y al cambio urgente de comportamientos anti ético que nada tienen que ver con los principios del Reino. Es tiempo de volvernos al modelo de conducta por excelencia, Aquel que logró vivir una vida santa, íntegra y justa en un mundo caótico, Jesús. 

 

 

Profesor: Gabriel Gil Arancibia. Mtr. Teología;


 Director Nacional de Educación Teológica IDD – Chile

 

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