BIENVENIDOS Y BENDECIDOS EN NOMBRE DE DIOS SEAN TODO/AS

Recuerden que "para los hombres y mujeres de fe, lo bueno de esto es lo malo que se está poniendo el mundo". Le desafío a "pensar en grande, a creer en grande, a hablar en grande, a hacer cosas grandes, pues tenemos al único Dios grande"

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Miami, Florida, United States
El Dr. Ramón Murray (Teólogo, Filosofo, y Educador) nació en la Republica Dominicana el 23 de febrero de 1959. Adquirió su bachillerato en medios masivos de comunicación mención Artes Cinematográficas y Producción de Televisión en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En el Faith Theological Seminary & Christian College en Tampa, Florida obtuvo su Maestría en Teología, Doctorado en Educación y Mass Comunicación, y su Doctorado en Filosofía y Consejería Pastoral y Familiar.Tambien tiene un doctorado en Teologia. Actualmente el Dr. Murray es el Presidente/ Fundador del Ministerio Misionero de Enseñanzas Bíblicas “Ancla de Salvación Internacional” en Miami, Florida donde pastorea una Iglesia. Al mismo tiempo se desempeña como Decano y profesor del Faith Theological Seminary, para el área hispana en Miami, Florida. Además es autor de los libros Manual Practico para el Ministerio Juvenil y Tu Martillo y Yo Clavo Nueva Teologia del Pensamiento Postneopentecostal.

jueves, 24 de febrero de 2011

COMENTARIO DEL LIBRO "CREADOS PARA VENCER: FE MOTIVACIONAL"





YA ESTA DISPONIBLE.ESTE ES EL MEJOR REGALO QUE USTED SE PUEDE HACER EN ESTE NUEVO AÑO 2011, O HACER UN REGALO A ALGUIEN ESPECIAL QUE USTED APRECIE MUCHO.

Escribo este volumen pequeño, pero de gran contenido, para tres tipos de personas: primero, los que se creen fracasados por haber intentado cosas y haber fallado en alcanzarlas; segundo, para los que ni son fracasados, ni tampoco vencedores; solo son conformistas, pues por miedo a fracasar nunca han emprendido nada; y tercero, para los que quieren ser aun más exitosos y pasar de vencedores a más que vencedores.

Sinopsis.Los vencedores siempre saben lo que quieren, los vencedores siempre se preparan para alcanzar su meta; a los vencedores no les importa el rechazo; ven el fracaso como una plataforma al éxito. A los vencedores no les detienen las adversidades que se presenten en su camino. Los vencedores se concentran en lo que pueden hacer. Los vencedores cambian de estrategias si las que usaron no les dan resultados. Los vencedores son persistentes, no abandonan sus metas, nunca se rinden.

Dios creó los hombres iguales para señorear y conquistar. “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Pero hay dos tipos de hombres: “los que piensan y viven de lo que piensan, y los que piensan como viven”. (Incluye género humano hombre o mujer).

No se puede ser un vencedor sin ganar combates, y estos combates se librarán afuera de mí, a mi derredor, pero los más fieros se libraran dentro de mí mismo. Si puedo vencer los de adentro de mí mismo, los de afuera están liquidados.
No podemos ser vencedores si no luchamos, tenemos que salir alcanzar la meta cada día, los hombres de éxitos se levantan temprano y se acuestan tarde, pues en la cama durmiendo perecen nuestros sueños.

He escrito este libro con el único motivo de que tú y yo seamos más que vencedores, que hagamos algo para marcar la vida, ya que esta nos marcó primero. No debemos pasar por la vida sin saber que pasamos. Todo hombre debe saber qué es lo que quiere. y encontrarlo.

El Dr. Sigmund Freud, dijo: “Todo lo que el hombre hace surge de un motivo, el deseo de ser grande y un gran triunfador”.
El profesor John Dewey, dijo: “El impulso más grande y profundo de la naturaleza humana es el deseo de ser importante, de ser alguien en la vida y de ser un vencedor”.

Le desafío a "pensar en grande, a creer en grande, a hablar en grande, a actuar en grande; y a hacer cosas grandes, pues tenemos al único Dios grande".
El éxito de cada hombre está en su interior y asegurado en Dios. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13).

ESPERO EN DIOS PONERLE A CADA HISPANO UN LIBRO DE ESTE EN SUS MANOS, MILLONES DE VIDAS SERAN BENDECIDAS Y SALDRAN DE LA CRISIS ECONÓMICA/ESPIRITUAL CON LA AYUDA DE DIOS; Y DE ESTE LIBRO, USTEDES PUEDEN AYUDAR PASANDO ESTA INFORMACIÓN A TODOS SUS CONTACTOS.

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miércoles, 23 de febrero de 2011

COMENTARIO DEL LIBRO "Tu Martillo y yo Clavo"





EE.UU., (ORBITA).- "Tu martillo y yo clavo" es la obra del Dr.Ramon Murray donde desarrolla la teoría sobre el pensamiento de Dios y el Hombre, él atribuye el poderío de Dios a sus pensamientos, igualmente cree que el pensamiento del Hombre es la fuerza capaz de llevarlo a la conquista de sus metas, ya que tal como el hombre piense así vivirá su vida.

"TU ACTITUD DETERMINARA TU ALTITUD, Y TAL COMO PIENSES DETERMINARA COMO VIVIRÁS EN ESTA VIDA. LA NUEVA TEOLOGÍA DEL PENSAMIENTO TE HARÁ UNA PERSONA DE ÉXITO DESARROLLANDO EN TI PENSAMIENTOS POSITIVOS ANTE LAS DIFICULTADES DE LA VIDA. MILES YA HAN SIDO CAMBIADO POR ESTE LIBRO Y TU NO SERÁS LA EXCEPCIÓN".

Con esta obra se marca el nacimiento del post-neopentecostalismo, corriente que a juicio de su autor y fundador busca unificar el poder espiritual del movimiento pentecostal con la educación secular y teológica de los grupos evangélicos tradicionales y clásicos, a esto llamaremos post-neopetencostalismo en el cual el movimiento pentecostal sea balanceado por el uso de los dones espirituales con entendimiento y la preparación teológica intelectual de sus miembros.

Esta obra viene a terminar con mas de cien años de ocurantísimo hermenéutico basándose simplemente en la interpretación de la Biblia “así me enseñaron a mi” dentro del pentecostalismo tradicional y clásico.

Con esta obra el autor transmite un nuevo concepto teológico por encima del neopentecostalismo, dentro del margen bíblico, pero rompiendo cantidades de dogmas enseñados por años en las congregaciones cristianas sin tener fundamento bíblico y haciendo más difícil la salvación de aquellos que necesitan a Cristo como su salvador personal. Solo por basarse en religiosidad dogmática algo así como “colando el mosquito y tragándose el camello”.

Como se sabe el Dr. Ramón Murray (Teólogo, Filosofo, y Educador) nació en la Republica Dominicana el 23 de febrero de 1959. Adquirió su bachillerato en medios masivos de comunicación mención Artes Cinematográficas y Producción de Televisión en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En el Faith Theological Seminary & Christian College en Tampa, Florida obtuvo su Maestría en Teología; un Doctorado en Educación y Mass Comunicación, un Doctorado en Teologia; y su Doctorado en Filosofía y Consejería Pastoral y Familiar.

Actualmente el Dr. Murray es el Presidente/ Fundador del Ministerio Misionero de Enseñanzas Bíblicas “Ancla de Salvación Internacional” en Miami, Florida donde pastorea una Iglesia. Al mismo tiempo se desempeña como Decano y profesor del Faith Theological Seminary & Christian College, para el área hispana en Miami, Florida. Además es autor del libro “Manual Practico para el Ministerio Juvenil”.

martes, 22 de febrero de 2011

El dominio propio alcanza la Visión, la Misión y la Acción.



EE.UU., (ORBITA) Por el Dr. Ramón Murray.- Visión.- Considero que el dominio propio es como una disciplina: Primero uno debe ver con la imaginación a donde quiere llegar. La pregunta es, ¿qué deseo lograr?. Es como tener una visión, una meta. La visión es mirarse con los ojos del alma y verse en las condiciones que uno quisiera estar, lo que quisiera lograr.

Quizás parezca difícil o aun imposible, pero hay un dicho común, en inglés, que es muy cierto y dice, “Where there is a will, there is a way” se pudiera traducir, “Donde hay voluntad hay camino”. Todo gran proyecto, toda gran empresa se comienza teniendo una visión.

Este es el punto básico que pudiera hacer la diferencia en la actitud de muchas personas. Si la visión es clara y el deseo es de mejorar sus agrias relaciones interpersonales, entonces será más fácil la transformación. Pero, si por lo contrario la persona no quiere cambiar y se siente bien siendo agresiva y explosiva, su mejoramiento demorará hasta que ella quiere empezar una transformación.

Misión.- En segundo lugar, mi misión es dejar de ser “cascarrabias”. Nos debemos preguntar, ¿por qué deseo lograr tener dominio propio? ¿Cuál es la razón? En realidad, las razones pueden ser muchas y muy personales, pero básicamente es obvio que nadie quiere ser gruñón, nadie quiere tener el calificativo de “ogro”, nadie quiere alejar sus amigos o familiares por tener un indeseable mal-genio. Nadie quiere hacerse de enemigos o perder su trabajo o su circulo social o peor su propia vida, por su mal carácter. Entre estas y otras cosas también está la salud, la tensión nerviosa, la alta presión, los ataques al corazón, que muchos de estos son causados por altercados y peleas.

Acción.- En tercer lugar está la acción. ¿Cómo lograré el dominio propio? ¿Qué debo hacer para lograr el dominio propio? ¿Cuál es el curso de acción que debo tomar? Es aquí donde las palabras y la promesas bíblicas se pueden poner en funcionamiento para que no explotemos ni hagamos explotar a otras personas. Es aquí donde con una visión clara de lo que queremos, y con una misión positiva de querer cambiar, nos ponemos en acción practicando sabiamente el dominio propio.

Digo sabiamente por que se concuerda que la sabiduría juega un papel muy importante en la quietud emocional. El doctor Crabb dice en su libro Understanding People (Entendiendo a la gente): “un desagradable evento puede generar emociones desagradables, sin embargo, este mismo evento puede llevarnos a emociones constructivas o a emociones destructivas, todo depende de la sabiduría interna.

La Biblia nos dice: El necio da rienda suelta a toda su ira, más el sabio al fin la sosiega. (Proverbios 29:11) También dice que, “La blanda respuesta quita la ira.” (Proverbios 15:1). El enojo puede venir, eso nadie lo niega. Incluso, la ira puede venir, pues la Biblia dice “airaos pero no pequéis.” (Efesios 4:26). Y de los personajes bíblicos el que más se muestra airado es Dios, con unas 375 veces en el Antiguo Testamento. Esto quiere decir que lo malo no está en airarse, pues airarse es una reacción emocional, pero normal frente a algo que nos ha desagradado. La diferencia está en el control de la ira, o el descontrol llamado crisis de ira. El auto control es ejercer dominio sobre las emociones; la crisis es perder el control sobre las emociones. Por cierto crisis se define como el momento en que la persona pierde el control de la situación.

Es importante saber como reaccionamos frente a los desafíos imprevistos que nos afectan. Por esa razón debemos conocernos y entendernos a nosotros mismos y saber por que razón actuamos como actuamos. Si somos personas de temperamento sanguíneo o colérico vamos a reaccionar rápidamente frente a un estímulo, y casi sin pensar vamos a defender nuestro derecho. Los flemáticos y los melancólicos de por sí son más pasivos, aunque también reaccionan, pero muchísimo más lento e incluso pueden pasar días antes de que les afecte el evento ocurrido.

Entre el sanguíneo y el flemático, el flemático es el más pasivo de los dos. El autor del libro Temperamentos controlados por el Espíritu, dice: “El flemático hierve sólo cuando se le somete a una altísima temperatura y por ello rara vez explota dando rienda suelta a su enojo”. Sin embargo, del sanguíneo dice: “debería buscar el don de la templanza o del dominio de sí mismo”.

La importancia del Dominio Propio en el ser Humano





EE.UU., (ORBITA) Por el Dr. Ramón Murray.- “Dominio Propio”. Algunos términos sinónimos de este concepto son: auto sujeción, auto control, templanza y otros.

El dominio propio, es un concepto que puede ampliarse a una gama de factores directamente relacionados con nuestra manera de vivir y de responder frente a los estímulos que buscamos, o que se nos presentan, o que sencillamente se atraviesan en nuestras vidas. A estos estímulos respondemos con expresiones, reacciones y espontaneidades emocionales, que a su vez, tienen que ver con nuestros caracteres y temperamentos.

Estas espontaneidades tienen que ver con las diversas situaciones y condiciones en nuestro medio ambiente, que nos afectan emocionalmente y nos hacen reaccionar, favorable o desfavorablemente, y de diferentes formas y maneras. A veces, sin darnos cuenta y casi abruptamente sin pensar nos abalanzamos contra algo o alguien que ha sabido herirnos donde más nos duele.

Es en estas circunstancias emocionales, que muchas veces se piensan, se dicen, o se hacen cosas que pueden repercutir por el resto de nuestras vidas, y que después de hacerlas, al mirarlas más serenamente nos arrepentimos de no haber sabido controlarnos. Para prevenir esto se necesita la maestría del dominio propio. Es decir, facultarnos de ese control interno y personal que hace posible el dominio de nuestro cuerpo.

Al hablar del término “dominio”, tocamos un concepto de poderío, autoridad y control. Comúnmente se dice “éste es mi dominio”, refiriéndose al lugar donde ésta persona ejerce completa soberanía y jurisdicción. Es decir, ésta persona es quien manda, y lo que ella decide en ese lugar, se hace.

Al hablar del término “propio”, decimos que es lo que se refiere a la persona. Algo que pertenece al yo. Algo que es de la propiedad de uno mismo. Algo que se aplica a la persona como ser humano. Así, una sistemática y básica definición de dominio propio es “ser propietario de autoridad sobre sí mismo”.

Ahora, en realidad todos tenemos el beneficio del dominio propio, todos somos propietarios de uno mismo no somos esclavos--, y gozamos de completa libertad social, moral y religiosa. Por supuesto, teniendo en claro que esta libertad no es libertinaje y que esta libertad está sujeta a las leyes cívicas y gubernamentales por no incluir las leyes divinas. Sin embargo, el problema no reside en el hecho de que si somos dueños de sí mismos, o si tenemos dominio propio o no. El problema está en poder ejercer el dominio. En poder hacer uso de ese beneficio. En aplicar esa autoridad y poner en funcionamiento ese dominio sobre nosotros mismos.

Ahí está el verdadero problema; el hombre no es capaz de ejercer sujeción sobre sus pensamientos; no es capaz de controlar sus emociones; ni es capaz de refrenar sus impulsos, a no ser que él mismo aprenda a dejarse controlar por Dios