Verso de Hoy

La neblina y el hombre mortal.

Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!... Cuando quiero llorar, no lloro, y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro! Rubén Darío, en este fragmento parece lanzar un alarido de dolor al perder la juventud, lo cierto es que la juventud lo más preciado se nos escapa sin que podamos hacer nada, porque la cirugía tapan las arrugas más no los años, se va la juventud como la salida del sol. Que sale en un día y en el mismo día muere, como la flor del campo que hoy es y ya mañana no esta.

El poeta parece encontrar alivio en el Alba de oro, que es la experiencia, la madurez, el éxito en la adultez, y la participación en la vida como seres humanos realizados. Pero también se va, y llega la vejez y el hombre, ser humano nos disipamos como neblina, y volamos a otro mundo, talvez mejor para unos, talvez peor para otros, pero todos morimos, unos mueren en el feto, otros siendo bebes, otros siendo niños, otros siendo jóvenes, otros siendo adultos y otros siendo ancianos.

De una manera o de otra se nos va la juventud, pero también se nos escapa la vida, es mejor vivirla bien aquí, y saber donde vamos a pasar la eternidad, en que lugar del mas allá. La vida de los seres humanos es como neblina, como lo dice la Biblia la palabra de Dios en Eclesiastés 12.

12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;
12:2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;
12:3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;
12:4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;
12:5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;
12:6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
12:7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
12:8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Debido a estos creo que debemos ser mejores seres humanos cada día.
Un abrazo para todos. (Dr. Ramón Murray/AGENCIAORBITA)


El Dr. Ramón Murray, Ph. D. Th. D. Ed. D. Es Teólogo, Filosofo y Educador.

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